Despúes de perder en Castilla-León más de 2500 millones de euros, destinados por el Gobierno a Cataluña como chantaje político, se nos dice que al menos 900 millones se invertirán para paliar las carencias surgidas, tanto por el asunto anterior como por la reducción de los Fondos de Cohesión en la U.E. Menos es nada, pero a todas luces insuficiente.

El problema llega con el reparto de ese dinero, por que en principio debería revertir en las provincias más pobres, a saber, Avila, Zamora, Salamanca y... León(¿?) Aquí surge la polémica, por que León se apunta al carro cuando no lo necesita, por más que sus políticos se empeñen.

El famoso y ya olvidado Plan del Oeste, expuesto en la ciudad del Bernesga (¡cómo no!) por Zapatero, ya ofrecía a esa provincia cuantiosas sumas, hasta el punto que los representantes de las demás afectadas afirmaban con desazón que el citado Plan del occidente comunitario sería más bien el "Plan de León" en vez del ótro. Vergonzoso.

El resultado será el siguiente: los 900 millones, divididos a partes iguales, supondrían 225 millones para cada provincia, es decir, calderilla. Pero es que León reclama más para ella, sobre un 33%, por no sé qué proyectos de infraestructuras conjuntas con Asturias. Así sacan mayor tajada que las demás. Deduciendo entonces, 600 millones para tres provincias, a 200 millones cada una. Una limosna insignificante, por que la que queda se lleva 300, que con el ofrecimiento de ZP sube a 1000 millones.

Resumiendo, León, Plan del Oeste y Fondos de Cohesión: 1000 millones (para 500.000 habitantes); Zamora: 350 millones (para 175.000 habitantes); Salamanca: 350 millones (para 350.000 habitantes); y Ávila 200 millones (para 150.000 habitantes). León, 2000 € por habitante; Zamora, 2000 € por habitante; Ávila, 1333 € por habitante; y Salamanca, como siempre la más perjudicada, siendo la más necesitada, 1000 € por habitante.

Esto es en teoría, por que los fondos deben pasar por Vallladolid, que suele desviar importantes cantidades para otros menesteres desde hace mucho tiempo, con lo cual la realidad será diferente y el pecunio se reducirá al menos en un 20 %. Siempre seremos los marginados y nadie clama por miedo a ser desbancado de la poltrona. Así nos va desde siempre.